Hasta ahora me parece verte
escribiendo tu nombre y el mío
en tu mano pequeña
Guardaste el sol en tus ojos
y ahi descubrí su refugio.
sabíamos que no éramos para siempre
pero el momento eterno, lo era.
Dejaste confundir nuestras manos
en un bolsillo de tu guardapolvo añil
(dulce estrategia para no ser vistos)
Bonita y sencilla niña de ayer
eras el olor de alguna primavera.
Música atrapada en un tiempo.
Tu sonrisa se posó en tu boca
poblada de pocos besos
Cuando el deseo brillaba en los labios
le quitaste un beso a mi poca osadia
bandida de un amor adolescente,
tu impulso afloraba corazones.
Tu cuerpo, pequeño continente de sueños,
mis brazos te abrazaban como oceános.
Aún gira la incontrolable noria
cargada de recuerdos de un instante de historia.
El tiempo respetó intacta aquella imagen,
jamás modifiqué aquel momento que nos regalamos,
nunca tu nombre se fue de mis labios
y conservan el sabor lejano
que aún sabe a tu nombre, Julieta.
Roberto |